Columna: comercio electrónico, microempresa y reactivación, por Carlos Huamán Tomecich
Día 1

05/Abr/2020|Prensa, Web|

Con una masiva promoción, capacitación y dotación de herramientas para su adopción por la microempresa, el comercio electrónico contribuirá más con la reactivación de la economía y el empleo

La crisis sanitaria motivada por el COVID-19 representa una disrupción, que como tal exige un alto nivel de madurez ciudadana para superar los tremendos desafíos que la distancia social impone en las actividades familiares, sociales y económicas en el país.

En el caso de la educación escolar, la decisión está tomada. Aunque con grandes tropiezos al inicio (naturales a todo proceso de transformación), la digitalización de la escuela permitirá que los niños y adolescentes peruanos no pierdan el presente año escolar.

En el ámbito productivo el reto es igualmente complejo, por la gran heterogeneidad en el impacto COVID-19, según el sector económico o tamaño de las empresas y la criticidad de los bienes y servicios para las familias.

La recuperación de la actividad económica es importante no sólo para las empresas y la ciudadanía, afectada por una severa contracción en el empleo, sino para el propio Estado, que no podrá sostener por mucho tiempo más el enorme esfuerzo fiscal desplegado hasta ahora para financiar al menos parcialmente el perjuicio económico del COVID-19 sobre la población.

POTENCIAL DEL COMERCIO ONLINE

El comercio electrónico ofrece condiciones favorables para contribuir en la atención de estos enormes desafíos en forma rápida, por ser intensivo en la generación de empleo de calidad y porque su naturaleza digital le permite sostener la distancia social exigida por el COVID-19.

Responde en forma rápida, gracias a un ecosistema integrado por plataformas, medios de pago y operadores logísticos preparados para la entrega de una variedad amplia de categorías de producto, sobre todo aquellos más allá de la alimentación o la higiene personal, que hagan sostenible nuestra mayor permanencia en el hogar en adelante.

Es también intensivo en la generación de empleo de calidad, porque así lo exigen los protocolos formales establecidos para el embalaje y manipulación de productos por los comercios a los cuales atiende.

Por último, el comercio electrónico permite la reactivación económica sin necesidad de que las personas salgamos de nuestras casas y, más aún, según cálculos de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE) cada agente de recojo y entrega puede reemplazar en promedio a 40 personas de compras, actualmente aglomeradas en las calles, aspecto que representa precisamente una de las mayores preocupaciones actuales en el Gobierno, tal como lo manifestó el presidente Vizcarra en su presentación del último fin de semana.

MAS DE US$4 MIL MILLONES

Si bien el comercio electrónico registra actualmente un tamaño de US$4 mil millones, su potencial de contribución con la reactivación de la economía y el empleo, sin afectar la distancia social en el país, será mucho mayor si viene acompañado desde PRODUCE con una masiva promoción y dotación de herramientas necesarias para su adopción por la microempresa, en términos de capacitación para su gestión, el acceso a recursos digitales (conectividad, equipos, plataformas) y la sustitución del dinero físico por medios de pago electrónicos que no requieran bancarización.

Todo esto tendría que ser sumado a la conformación de una mesa de trabajo público-privada liderada por el MINSA para el diseño e implementación de protocolos sanitarios de contacto cero en toda la cadena logística de comercio electrónico, que sea luego de cumplimiento forzoso para toda empresa que desarrolle esta actividad.

Como beneficio colateral, el comercio electrónico podría absorber empleo procedente de la industria turística, tan golpeada por el COVID-19 y cuyas unidades vehiculares podrían sumarse a la flota necesaria ante un eventual incremento en su actividad, a lo cual podríamos sumar que el comercio electrónico podría servir también como una palanca de formalización para la microempresa en el país, y por supuesto también para su inclusión en cadenas productivas y comerciales que les permitan crecer.

Queda entonces un importante potencial de contribución del comercio electrónico aún por descubrir, ante la situación de emergencia actual y, más aún, para la senda de progreso que todos aspiramos hacia adelante para el país.

Artículo original publicado por El Comercio (04/may/2020)